No hay un material universalmente mejor. Lo que hay es una opción más coherente según tu forma de bucear. Si priorizas ligereza, secado rápido y modularidad, el trilaminado suele tener más sentido. Si valoras más una estructura robusta y una sensación térmica distinta, el neopreno comprimido puede encajarte mejor.
El error típico es elegir por discurso de marca o por lo que usa otra persona. Lo correcto es cruzar material, frecuencia de uso, tipo de inmersión y preferencias reales. Cuando aciertas, lo notas en la comodidad, en la movilidad y en la sensación dentro del agua.