El material cambia por completo cómo responde un traje de buzo. No solo por abrigo sino también por elasticidad, recuperación, resistencia al uso y comodidad al equiparte.
El neopreno sigue siendo la base en la mayoría de trajes de submarinismo, pero no todos rinden igual. A mismo grosor, un traje puede sentirse más flexible, comprimir mejor o aguantar peor el paso del tiempo según la calidad del neopreno y su construcción.
También marcan diferencia los forros, las costuras y los refuerzos.
Un buen forro mejora el confort y la durabilidad; unas costuras bien resueltas ayudan a conservar mejor el aislamiento; y los refuerzos en rodillas, hombros o codos se notan cuando el uso es frecuente o más exigente.
Nosotros siempre recomendamos mirar más allá de los milímetros de grosor. Muchas veces la diferencia entre un traje correcto y uno que realmente funciona está en cómo está construido.